¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina.
Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y que, sobre todo, disfruto cocinándolas. La mayoría suelen ser recetas fáciles, del día a día y que no requieren mucho tiempo. Aparte de explicar cómo las cocino yo en casa, me gusta acompañarlas con algo de nuestra historia juntos: cómo la conocí, por qué la aprendí y, lo más importante, qué es lo que tiene... ¡que me gusta!
Sobre el blog
Este blog lo abrí con la mera intención de tener un cuaderno donde guardar mis recetas. Sin embargo, la "magia" de Intenet hizo que rápidamente se convirtiera, además, en el medio para compartir mi afición con infinidad de personas que, de una u otra manera, participan en la red de redes bajo el marco de la gastronomía.
El nombre del blog se lo debo a mis amigos. Era frecuente, sobre todo cuando los invitaba a cenar, que me dijeran eso de: "¡es que estás hecho un cocinillas!". Se me ocurrió, por aquél entonces, que podía ser una manera divertida de llamar al blog y expresar al mismo tiempo que si estoy haciendo esto, es porque realmente me gusta.
Un poco de historia
Recuerdo que lo primero que aprendí a cocinar fue una tortilla francesa a los once o doce años, no estoy muy seguro de la edad exacta. Lo que sí puedo decir con total seguridad es que me sentía feliz cuando en casa me dejaban hacerme la tortilla para cenar. Con queso, con jamón, con atún... Alguna hasta con una cara sonriente: ojos de rodaja de pepino y boca de ketchup; y más de una vez me llevé alguna regañina ya que la improvisación de ingredientes (de especias, sobre todo) dejaba una tortilla incomible.
Mi interés por la cocina no dio para mucho más salvo patatas y huevos fritos, filetes a la plancha y bikinis o hamburguesas... Hasta que de verdad me vi en la necesidad de cocinar. Eso fue cuando me independicé para estudiar en la universidad. Aunque, quizá no estaría escribiendo este blog si la comida que se servía en la cafetería de mi facultad hubiera estado medianamente decente. Pero eso es otra historia.
Empecé a aprender preguntando a la familia. Básicamente, quería aprender a cocinar todo aquello que me gustaba. Mi madre me enseñó a hacer paella y famosa es la anécdota que cuenta mi tía de cuando la llamé para preguntarle cómo se hacían esos macarrones que estaban tan buenos.
A partir de ahí, todo fue practicar y practicar. Me autoasigné cocinero de la casa el tiempo que mi hermana y yo estuvimos viviendo juntos. A ella no le quedó más remedio que comer (o al menos probar, muchas veces) todo lo que cocinaba. Quien ha sido mi personalcater tester durante mucho tiempo. Dicho de otro modo, que si ella decía que estaba bueno, era porque de verdad estaba perfecto, pues si no, nos poníamos a hablar cuál era el toque que le falta o por qué había salido mal.
No soy un profesional en esto de la cocina. Eso que quede claro. Es por eso que cuando respondo a alguna duda que me preguntan, lo que suelo responder se basa sólo en mi experiencia. Mis estudios culinarios lo componen un curso de de cocina básica (bien apodado "para principiantes con esperanza") y otro de repostería. Este último fue un regalo de mis amigos, para que "compeltara mis estudios". Es decir, que llevaba implícita la condición de demostrarles que lo había aprovechado bien. Y espero que no se puedan quejar, pues todos han tenido tarta su merecida cumpleaños. No obstante, ninguno de ellos olvidará el día que inocentemente casi les vuelvo diabéticos con un penoso, pero muy dulce, suspiro de limeña.
Y ahora...
Ahora, mi vida laboral me ha traído temporalmente hasta Grenoble. Sí, a Francia. Considerada por muchos el país de la gastronomía y donde estoy disfrutando como un niño descubriendo su gastronomía.
Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y que, sobre todo, disfruto cocinándolas. La mayoría suelen ser recetas fáciles, del día a día y que no requieren mucho tiempo. Aparte de explicar cómo las cocino yo en casa, me gusta acompañarlas con algo de nuestra historia juntos: cómo la conocí, por qué la aprendí y, lo más importante, qué es lo que tiene... ¡que me gusta!
Sobre el blog
Este blog lo abrí con la mera intención de tener un cuaderno donde guardar mis recetas. Sin embargo, la "magia" de Intenet hizo que rápidamente se convirtiera, además, en el medio para compartir mi afición con infinidad de personas que, de una u otra manera, participan en la red de redes bajo el marco de la gastronomía.
El nombre del blog se lo debo a mis amigos. Era frecuente, sobre todo cuando los invitaba a cenar, que me dijeran eso de: "¡es que estás hecho un cocinillas!". Se me ocurrió, por aquél entonces, que podía ser una manera divertida de llamar al blog y expresar al mismo tiempo que si estoy haciendo esto, es porque realmente me gusta.
Un poco de historia
Recuerdo que lo primero que aprendí a cocinar fue una tortilla francesa a los once o doce años, no estoy muy seguro de la edad exacta. Lo que sí puedo decir con total seguridad es que me sentía feliz cuando en casa me dejaban hacerme la tortilla para cenar. Con queso, con jamón, con atún... Alguna hasta con una cara sonriente: ojos de rodaja de pepino y boca de ketchup; y más de una vez me llevé alguna regañina ya que la improvisación de ingredientes (de especias, sobre todo) dejaba una tortilla incomible.
Mi interés por la cocina no dio para mucho más salvo patatas y huevos fritos, filetes a la plancha y bikinis o hamburguesas... Hasta que de verdad me vi en la necesidad de cocinar. Eso fue cuando me independicé para estudiar en la universidad. Aunque, quizá no estaría escribiendo este blog si la comida que se servía en la cafetería de mi facultad hubiera estado medianamente decente. Pero eso es otra historia.
Empecé a aprender preguntando a la familia. Básicamente, quería aprender a cocinar todo aquello que me gustaba. Mi madre me enseñó a hacer paella y famosa es la anécdota que cuenta mi tía de cuando la llamé para preguntarle cómo se hacían esos macarrones que estaban tan buenos.
A partir de ahí, todo fue practicar y practicar. Me autoasigné cocinero de la casa el tiempo que mi hermana y yo estuvimos viviendo juntos. A ella no le quedó más remedio que comer (o al menos probar, muchas veces) todo lo que cocinaba. Quien ha sido mi personal
No soy un profesional en esto de la cocina. Eso que quede claro. Es por eso que cuando respondo a alguna duda que me preguntan, lo que suelo responder se basa sólo en mi experiencia. Mis estudios culinarios lo componen un curso de de cocina básica (bien apodado "para principiantes con esperanza") y otro de repostería. Este último fue un regalo de mis amigos, para que "compeltara mis estudios". Es decir, que llevaba implícita la condición de demostrarles que lo había aprovechado bien. Y espero que no se puedan quejar, pues todos han tenido tarta su merecida cumpleaños. No obstante, ninguno de ellos olvidará el día que inocentemente casi les vuelvo diabéticos con un penoso, pero muy dulce, suspiro de limeña.
Y ahora...
Ahora, mi vida laboral me ha traído temporalmente hasta Grenoble. Sí, a Francia. Considerada por muchos el país de la gastronomía y donde estoy disfrutando como un niño descubriendo su gastronomía.